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El hombre que no sabía nada

Martes, 21 de junio de 2005

De compras


Entras en un supermecado, con tu joven inocencia de los 22 años(algunos la inocencia nunca nos abandona) dispuesto a llevar a cabo la tarea encargada por tu madre de comprar lejía,“¿porque no vas tú?” es mi primera respuesta siempre, y no por vago sino por miedo, y miedo de qué os preguntareis, pues miedo de lo que sé me voy a encontrar, miedo de fracasar.
Y es que en primer lugar ya te atascas al entrar al supermercado y ver que no te dan el plano del lugar, y ves tantos pasillos que claro, te sientes desorientado, asi que después de media hora encuentras un dependiente y le preguntas, y para tu sonrojo ¡ahí va, si está justo detrás tuya!.
Pero eso ha sido lo fácil, ahora llega el verdadero horror, ¿qué es lo que te pidió tu madre? Lejía ¿no? Muy bien, pues ahí vas tú lanzado, hasta que te encuentras con que ¡dios mío!¿!pero cuantas clases de lejia hay!?, pero esto no era unisex?(una pa todos) y como a ti no te han educado para elegir pues ahí te tiras media tarde decidiendo si quieres que tu casa huela a bosque salvaje o si prefieres aroma de primavera. Al final dejas que elijan por ti, asi que te apartas un poco y la primera señora que coja una pues tú detrás a coger la misma, asi si tu madre te dice algo le dices que es que es la que mas se vendia(por lo menos esa tarde) y que por favor cuando se acabe que vaya ella.
Al dia siguiente te mandará a por leche(¿semi, desnatada, con soja, cortada...?)
Nota: dedicado a todas las madres que tienen soportar que sus hijos estudien fuera y que cuando vuelven lo primero que hacen es quedar con los amigos.

Por: pablo fernández díaz | General | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Verás que bien te lo pasas cuando vuelvas al supermecado y te hayan cambiado de pasillo las cosas que ya sabías dónde estaban. jeje ;)

María | 22-06-2005 00:22:29

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