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El hombre que no sabía nada

Lunes, 25 de julio de 2005

Carta de despedida de Gabriel García Márquez


Este texto ya lleva un tiempo escrito pero me parece una verdadera maravilla la cual hay que compartir...


“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Escucharía cuando los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate. Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti y una canción de Serrat, sería la serenata que le ofrecería a la luna.

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos... dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.

Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Por: pablo fernández díaz | General | Comentarios (7) | Referencias (0)

Comentarios

Hombre seguro que algunas cosas sabes que todo el mundo sabemos algo :) un beso

LA MISS | 25-07-2005 13:38:28

Es muy bonito este texto, pero he de decirte que no es de Márquez, él lo desmintió..

Saludos!

Medea | 26-07-2005 13:43:32

Es una belleza, es un texto que también se le atribuyó a Borges, en definitiva no sé de quién será pero es una maravilla.besis

cris | 26-07-2005 13:58:21

bueno, pues me he informado y un serio candidato es Johnny Welch, ventrílocuo mexicano que dice haber escrito este texto y quien lo ha recitado en algunas televisiones de su pais junto con su muñeco Mofles.

pablo | 26-07-2005 14:35:34

Que razón tiene este hombre. No sabemos apreciar las pequeñas cosas, las mas sencillas. Nos suelen parecer tan comunes que no las valoramos, y son esas mismas las que solemos echar en falta cuando no podemos disfrutarlas.

Laraima | 26-07-2005 17:19:22

Es muy bonito, ya lo había leído, pero cada vez me transmite cosas.

María | 26-07-2005 21:20:49


ME PARECE QUE ESTE TIPO NO ENTIENDE NADA DE NADA, LA VIDA DA ASCO Y LA CARTA ESTA TAMBIEN,,,

juan pablo | 11-04-2006 06:10:35

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