Lunes, 15 de agosto de 2005

Hoy a vuelto a visitarme ese hombre ya menos desconocido para mí que se hace llamar el hombre que no sabe nada. Estaba yo cerrando las ventanas de la casa debido a una ventolera que anunciaba tormenta cuando ha llamado a mi puerta, su semblante era serio pero sus ojos estaban apenados. No era el hombre que me había visitado en otras ocasiones, esta vez sabía que no me iba a pregutar nada, esta vez él era el que iba a contarme algo.
- Viene la tormenta- me ha dicho.
La historia del hombre que no sabia nada:
De un lugar lejano donde solo el rocío logra acariciar lo que allí se encuentra vino el hombre que no sabia nada, tres personas más lo acompañaban.
Desde bebés habían vivido en aquel lugar, sin preguntarse nunca nada, el viento los había mecido cuande eran niños y la luna susurrado cuando eran hombres. De la naturaleza aprendieron que no hay que preguntarse lo que hay más allá, hay que ir a buscarlo, de ellos mismos aprendieron que con cariño y buenas miradas se consiguen forjar muros indestructibles, los de la amistad.
El hombre creció junto a sus hermanos pero una espina clavada en su corazón iba abriendo poco a poco una herida que ninguno de los otros podía curar, esa herida venía en forma de sueños, sueños que no podía alcanzar allí donde estaba, sueños que tenían forma de mujer y alma de amor, sueños inalcanzables que solo él podía alcanzar, sueños con olor a rosas que lo alejaban de los demás.
Nunca vió una mujer pero la sentía en cada recodo del camino que empezó a recorrer. Se fue una noche tormentosa sin decir nada a los demás, como un fugitivo, traicionando lo que los demás nunca habían querido ni soñaban hacer, llendo en busca de respuestas.
El camino lo recorrió no con pasos sino con lágrimas, por todo lo que dejaba y lo poco que lo esperaba.
Llegó a la ciudad y se asustó, no conocía nada de lo que lo rodeaba, trabajó sin hablar con nadie y poco después encontró un hogar, y fue cuando decidió preguntar por aquello que lo desconcertaba, por todas las cosas que no conocía y ansiaba conocer.
Pero nunca se atrevió a preguntar por el amor, ¿donde lo encontraba la gente?
Un día volvió la tormenta y se asustó, y lo hizo porqué pensó que volvía a por él, y no podía porque aún no sabía lo más importante.
- No se que decirte del amor- le respondí cuando me preguntó por él.
- ¿Pero cómo encontrarlo?- volvió a preguntar
- No buscándolo- le dije
Igual mi respuesta lo dejo un poco desconcertado, pero vió la sinceridad de mis palabras y se convenció, su mueca triste dió paso a una sonrisa y sus ojos se volvieron a iluminar.
El sol se abrió paso entre las nubes y los dos nos separamos, pero antes me dijo unas últimas palabras:
- No lo buscaré, lo esperaré, no pensando ni haciendo que mis acciones sean en pos de él, seré yo y que la vida sea como tenga que ser.
Por: pablo fernández díaz | El hombre que no sabia nada | Comentarios (5) | Referencias (0)
Muy bonito :) El amor llega cuando menos te lo esperas, viene por sorpresa, y el buscarlo y obsesionarte con él no creo que traiga nada bueno.
Tarde o temprano aparece, asi que mejor disfrutar de la vida mientras tanto.
Laraima | 15-08-2005 16:40:43
Como todas las historias de este hombre me ha gustado mucho. Le has dado una muy buena respuesta que le ha llenado de sabiduría.
María | 15-08-2005 18:47:17
Cintia | 15-08-2005 19:21:44
Llevo varios días comiéndome la cabeza con lo del reloj biológico y ahora esto... Juas XD
Por quien menos te piensas acabas colgao y hecho una piltrafa humana... Eso hay que esperarlo, pero si tienes que aguardar a que a la otra le pase como a ti vas listo... En ese punto sí que hay buscarlo :P
chousas | 15-08-2005 20:41:33
No es lo mismo buscar que encontrar. Pero por algún extraño motivo los niños no lo distinguen. Mi hija mayor me contestaba cuando le preguntaba si había encontrado algo que habia perdido, que no lo buscaba. Los niños aun no saben que todo lo que se busca no se encuentra.
Lula Towanda | 16-08-2005 14:03:51
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