Jueves, 12 de enero de 2006

Aúlla una paloma en el tejado,
mientras un pato teje su nido,
por el amor que le negó el viento.
Que de eso sabe mucho la cicatriz del árbol,
que no es herida sangrante pero late,
recuerdo de una tormenta de pasión,
hace años bajo el sol lunar,
aquel que acarició las pequeñas pasiones,
en remotas emociones.
Y escuchan desde el cielo
pequeñas gotas en silencio,
que se dejan caer al vacío,
buscando una palabra
que sirva de barca,
para depositarlas en el río.
Y llega la llamada de amor
a un lobo que no es cantor,
pero amigo del color,
que siente pena por la paloma,
porque él también perdió,
en un día mudo y triste,
su pertenencia más visible,
la sonrisa que un día regaló.
Por: pablo fernández díaz | Relatos | Comentarios (3) | Referencias (0)
mapashita | 12-01-2006 18:58:58
Perlanegra | 12-01-2006 21:47:44
Johnymepeino | 14-01-2006 08:52:41
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