Jueves, 27 de abril de 2006
Me siento en el muelle
a ver el atardecer,
y a mi lado, en silencio,
un hombre se sienta con suavidad.
Sus ojos no ven, pues me dice
que ciego de nacimiento es,
así que decido describirle,
en la medida de lo posible,
el espectáculo que está
a punto de suceder.
El cielo se tiñe de fuego
y yo le hablo del ardor
del corazón cuando llega
el amor.
El sol se esconde y le hablo
del beso esquivo que buscamos
y no encontramos.
Se unen las nubes al decorado,
color plata en las alturas y
bello tinte rojizo allá donde
quieren unirse al astro rey.
Le hablo de la brisa marina,
dura por la noche y suave
por el día.
Se acaba el espectáculo y todo
es un bello cuadro de mil tonos,
paleta de colores, de sentimientos,
de emociones.
No soy capaz de describir lo que veo,
así que el ciego me cierra los ojos,
me habla de otras formas de sentir,
y con él veo el mas bello
atardecer.
Por: pablo fernández díaz | Relatos | Comentarios (7) | Referencias (0)
lua | 27-04-2006 12:07:00
Sélah | 27-04-2006 13:11:08
María | 27-04-2006 22:58:19
eSPe | 28-04-2006 02:01:32
Eliza | 28-04-2006 21:28:50
Medea | 29-04-2006 15:40:15
Es precioso Pablo!! cerrar los ojos e imaginar es sublime, muchas veces supera a la realidad. besitos.
cris | 30-04-2006 23:41:21
Las opiniones sobre el mundo desde el punto de vista de la sencillez
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