Jueves, 15 de junio de 2006
Toca el piano el poeta,
la pluma la acaricia el carnicero,
se viste de galán el pordiosero,
y el suicida grita que quiere vivir.
El niño va a trabajar,
sube las escaleras el aire,
el cura busca sexo barato,
y en la calle, el vacío,
lo hila el sastre.
Busca el amor una razón,
huye el diablo ante un favor,
y en el felpudo de casa,
mi sombra se sacude los zapatos.
En la Ciudad Imaginaria
nadie tiene que cumplir su rol,
quizás por eso,
todo el mundo sonríe.
Por: pablo fernández díaz | Relatos | Comentarios (4) | Referencias (0)
Medea | 16-06-2006 15:41:48
Gracias a al dicotomía que vivo (soy una floja de espíritu que trabaja 12 horas al día), ¿qué tendría que hacer yo?
mapashita | 17-06-2006 13:23:29
esa frase "Y en la calle, el vacío,lo hila el sastre".
está genial!! muy bella tu poesía Pablo un besito.
cris | 19-06-2006 01:39:51
Sélah | 19-06-2006 13:29:53
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