Lunes, 09 de octubre de 2006
Me engancho en la telaraña
de mis sueños,
enredado por la simpleza
de mis pensamientos,
me cuelgo boca abajo
y dejo que el mundo
siga girando.
Veo pasar una barca
y le pido el rastro
que le ha dejado el mar,
pero sigo amarrado
a la telaraña,
no lo puedo ir a buscar!
Pasa un caracol y me ofrece
cobijo si le digo
donde se encuentra el mar.
Le regalo el rastro que me
dejó la barca,
él me abre la puerta
de su concha,
y yo, que sigo amarrado,
no puedo entrar.
Cabeza abajo empiezo
a perder mis pensamientos,
que como fugitivos
corren siguiendo al caracol,
el cual los llevará hasta el mar.
Rompe el aleteo de una mariposa
la ligadura de la telaraña,
caigo al suelo
y ya no hay rastro de mis pensamientos,
ni del caracol,
ni un simple atisbo del rastro del mar.
Decido sentarme,
y con la telaraña sobre mi cabeza,
empiezo a soñar.
Por: pablo fernández díaz | Relatos | Comentarios (1) | Referencias (0)
Pues de vez en cuando no está nada mal, perderse en la telaraña de los sueños, eso sí buscando que en algún momneto se hagan realidad.
Besos
Gemuina | 16-10-2006 00:29:51
Las opiniones sobre el mundo desde el punto de vista de la sencillez
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